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Posted by : Candy Zapata
Aquellas trece jóvenes pasarían a la historia como Las Trece
Rosas. La gran mayoría eran muchachas que trabajaban como costureras y que, de
un modo u otro, estaban relacionadas con los partidos de izquierdas y habían
colaborado en el frente republicano con sus familiares o amigos. Al terminar la
guerra, las Juventudes Socialistas Unificadas intentaron reorganizarse de
manera clandestina en la capital. Pero la gran mayoría de dirigentes del
Partido Comunista y de dichas juventudes habían huido al extranjero, habían sido
detenidos o asesinados. Así, solamente quedaban un grupo de jóvenes dispuestos
a continuar luchando por su sueño republicano. Pero la poca infraestructura y
experiencia organizativa, unido a un fuerte represión y control policial en
aquellos primeros meses de paz, fueron razones suficientes para que las JSU
fueran disueltas de nuevo antes de haber realizado acciones clandestinas.
Solamente se recuerda un hecho en el que durante el desfile del Caudillo en la
celebración del día de la victoria que distribuyeron pasquines con la frase
“Menos Viva Franco y más pan blanco”.
Hombres y mujeres fueron detenidos a lo largo de la
primavera del 39 y conducidos a varias cárceles. Entre ellos, aquellas jóvenes
que serían trasladadas a la prisión de las Ventas, algunas al módulo de menores
de edad. Allí permanecieron a la espera de un destino incierto hasta que un
atentado mortal precipitó los acontecimientos.
El 29 de julio miembros de las JSU asesinaron en Talavera de
la Reina a Isaac Gabaldón, comandante de la Guardia Civil, su hija de 18 años y
el chófer del coche en el que viajaban.
La reacción no se hizo esperar y el 3 de agosto se celebró un
Consejo de Guerra ante el que fueron juzgados 57 miembros de las JSU que
permanecían detenidos desde hacía meses. Entre ellos, las trece mujeres que dos
días después perderían la vida de manera trágica en las tapias de la Almudena
en uno ejercicio de escarmiento público por parte del régimen recién
instaurado.
Las Trece Rosas fueron trece víctimas más de la guerra civil
y la dictadura franquista. Mujeres con nombre y apellidos, que tuvieron una
vida breve que fue sesgada en un tiempo de represión en el que el franquismo se
dispuso a borrar de las tierras aún manchadas de sangre a todos sus enemigos.
Estas fueron aquellas mujeres:
V
Luisa fue junto con Victoria la más joven del grupo al morir
con 18 años. Trabajaba como modista y colaboraba con las JSU desde los tiempos
de la guerra. Luisa no tuvo ningún cargo importante en el grupo por lo que se
dedicó a tareas varias.
Julia Conesa Conesa
Fusilada a los 19 años, Julia era una joven asturiana
afincada en Madrid que se afilió a las JSU donde llegó a ser secretaria
deportiva del Sector Oeste.
Adelina García Casillas
Hija de un guardia civil, había nacido en Ávila y trabajaba
como modista. Durante la guerra se había afiliado al JSU. Fue fusilada con 19
años.
Virtudes González García
Virtudes era una modista de Madrid que se había unido a las
JSU en 1936 y había sido nombrada secretaria femenina del club “Pablo Vargas”.
Fue fusilada con 19 años.
Elena Gil Olaya
Tenía 20 años cuando Elena, modista madrileña y miembro de
las JSU desde 1937 fue fusilada junto a las demás detenidas.
Dionisia Manzanero Salas
Dionisia participó activamente en la guerra civil como
enfermera, ayudando en la retaguardia e incluso estuvo en el frente. Cuando fue
detenida con 20 años, trabajaba como modista en su Madrid natal.
Ana López Gallego
Ana había nacido en La Carolina, Jaén, pero vivía en Madrid
donde trabajaba como modista. Durante la guerra se unió a las JSU y fue
nombrada secretaria femenina del Radio de Chamartín de la Rosa. Tenía 21 años
cuando fue fusilada. Ana tuvo una muerte cruel al no fallecer a la primera
carga. Viendo que aun no había fallecido, la joven preguntó en voz alta “¿Es
que a mí no me matan?”
Martina Barroso García
Martina había nacido en un pueblo de Ávila llamado Gilbuena.
Trabajó en Madrid como modista y en un comedor social. Afiliada a las JSU en
1937 fue fusilada con 22 años.
Joaquina López Lafiite
Asturiana de nacimiento, Joaquina era una estudiante de 23
cuando fue detenida y fusilada. Había ingresado en el PCE en 1936.
Carmen Barrero Aguado
Carmen llevaba trabajando desde los 12 años como modista
para ayudar a su madre viuda a mantener una extensa familia de nueve hijos.
Durante la guerra fue militante del PCE y en la posguerra pasó a dirigir su
sección femenina. Fue fusilada con 24 años.
Pilar Bueno Ibáñez
Zaragozana nacida en Sos del Rey Católico, Pilar vivía con
sus tíos en Madrid desde pequeña. Trabajaba como modista y era miembro del PCE
desde 1936. Fue fusilada con 26 años.
Blanca Brisac Vázquez
La más mayor de las trece, Blanca fue una comunista nacida
en San Sebastián que antes de casarse fue pianista. Cambió la música por la
costura tras contraer matrimonio. Vivía en Madrid cuando fue detenida y
fusilada con 29 años.
Antonia Torres Llera
Antonia era una joven de 19 años que trabajaba en una
fábrica de sellos en Madrid, ciudad en la que nació. Desde 1936 formaba parte
de las JSU. Antonia no murió junto a las otras trece condenadas el 5 de agosto,
sino que fue fusilada el 19 de febrero de 1940 por un error administrativo.





