Traductor
Mostrando entradas con la etiqueta relatos. Mostrar todas las entradas
![]() |
| Fuente |
HISTORIAS A MEDIA MAÑANA
Guerrera
Este cuento está dedicado a todas las mujeres y los hombres
que están luchando, hoy, contra el cáncer de mama.( Espido Freide)
Sé que a veces no es fácil. Sé que casi siempre
es durísimo, que hay ocasiones en las que soportas sin pestañear cosas que
quebrarían a cualquiera, y que otras te rompes en pedazos por una tontería, una
mirada, una frase inadecuada. Se nos pueden llenar a todos la boca y
las manos de palabras de apoyo, de insistir en que estamos aquí, pero se
apaga la luz, o se enciende la máquina, o te buscan la vena y allí te
quedas con tu dolor, tu incertidumbre y tus cicatrices.
Sé que no te queda más remedio. Hasta ahí sé. El resto me lo
enseñas tú. Día a día, porque no sabemos ni tú ni yo qué ocurrirá
mañana. A veces dura y otras sensible, pero siempre con un valor que
asusta. Quien no esté a tu altura se quedará por el camino, no te acompañará
con alguna excusa fácil. De muchos ya te has librado; esta enfermedad
te da el regalo de revelarte con quién puedes contar y con quién no. Hay
una enorme belleza en tus gestos. De jóvenes creemos que la belleza
habita en la figura, en el cabello. Con la edad descubrimos que tiene
que ver con la mirada, con la fuerza, con el ejemplo. Nadie iguala
tu valor como guerrera, con tu vida como batalla, con tu esperanza
como escudo.
Notas con Candy número 72 ( Espido Freide)
¿A quién no le gusta una buena naranja de Palma del Río?
¿Quién no se ha quitado las ganas de comer con nuestras exquisitas naranjas?
¿Quién no ha oído hablar de la guerra a los abuelos? Mi
abuelo no explicaba mucho de aquel periodo, razón tenia, esa maldita guerra les mató a sus padres; la maldita guerra y un puñado de habas. El tenía casi diez años cuando
estalló la guerra civil. Os contaré la única historia que recuerdo en éste momento.
Guerra, hambre y naranjas......
Un relato de mi gran amiga Huchy Dominguez Cózar, donde el principal protagonista era su querido padre:
A media mañana de aquel caluroso día de julio, me fui como otros muchos
días al Cortijo de las Cuevas. Tenía bici nueva. Un par de semanas antes fue mi
cumpleaños, y me la regalaron mis padres. La vieja ya estaba hecha ciscos, y no
todos los días se cumplen 15 años.
Mi padre convenció a mi madre para que en otoño ya me
pusiera calzones largos, mi madre seguía erre que erre diciendo que
los zagales de mi edad estaban mejor con bombachos, pero al final cedió y
fuimos a "Tejidos El Metro" a comprarme la tela.
Me gustaba ir a las Cuevas, un cortijo a la falda de la
Sierra en Villarubia, me sentía a gusto, Duquesas de Artaza. Como tenía mucha
curiosidad por aprender lo mismo cogía un libro o una revista y la leía debajo de un
árbol, como me arrimaba a los tractoristas para hablar de motores, o a los
mas mayores para que me contaran historias.
hablaba con los trabajadores, a veces con las
Pero aquel día!!!!!!!
No fue como los demás. Estaba entretenido cuando alguien me
dijo que no me parara y me fuera para mi casa. Yo notaba a mucho movimiento
y mucho nerviosismo en la gente. Me fui todo lo rápido que pude.
Pero cuando llegué frente a mi casa, no podía cruzar el paso a nivel. Yo vivía
en el Paso de los Frailes, y para entrar en mi casa tenía que cruzar la vía.
Había disparos por todas partes. Se oían gritos de dolor, el zumbido de las
balas parecía que me iban a romper los tímpanos. Me escondí junto a una pita,
tenía mucho miedo, me temblaba todo el cuerpo,...No se cuanto tiempo estuve
escondido, pero a mí se me hizo eterno. Ya, casi de noche pude cruzar la vía y
entrar en mi casa, pero
mi bici nueva la había dejado escondida bajo unas hojas de
pita.






